Ya hay una fiesta privada por noche sólo en La Plata

Ocurre a dos meses de la muerte de una chica en una quinta. Los dueños de los boliches hicieron una denuncia para prohibirlas. Las facultades juntan hasta 4 mil jóvenes por baile.





Fiestas de ingresantes a la facultad, comenzó la época
A casi dos meses de la muerte de una joven en medio de una fiesta “clandestina”, la controversia se mantiene, aunque cambió de lugar: ahora los bailes sin controles oficiales se hacen en sedes de la Universidad de La Plata. La música está en otra parte. Después de la tragedia del 31 de diciembre, en Melchor Romero, cuando Yésica Emilia Uscamayta Curi (25) murió ahogada en una pileta mientras se realizaba un fiesta electrónica en un predio con pileta, los eventos en quintas y predios privados se suspendieron. Tres de los organizadores están procesados y también el dueño de la propiedad conocida como “La Frontera” (ver aparte).

Pero la noche con controles flexibles se instaló en sedes universitarias. Según denunció la Asociación de Bolicheros de La Plata, en febrero se hicieron 14 festejos masivos en las facultades de Arquitectura, Ciencias Exactas y el campo de Deportes de la UNLP. Es la zona del Bosque platense donde se concentran, aulas, laboratorios, edificios administrativos y otros inmuebles de cinco facultades y dos colegios pertenecientes a la universidad.“Concentran hasta 4.000 jovenes. En patios, escalinatas y callecitas. Sin medidas de seguridad, sin sanitarios y sin habilitación para venta de alcohol”, dijo Marcelo Martínez, integrante de la entidad empresaria.

Los bolicheros hicieron presentaciones en la Justicia Penal, ante la Municipalidad y plantearon la queja a las autoridades académicas. Pero se topan con un obstáculo legal: los inmuebles de la Universidad están bajo jurisdicción Federal y por eso están preparando una demanda para presentar el lunes ante ese fuero. En febrero comienzan los cursos para ingresantes y los centros estudiantiles aprovechan para celebrar la llegada de nuevos alumnos. Muchos menores de 18 años. Esta noche está previsto un baile en los patios de Arquitectura, en 47 y 119. Lo promueve la Franja Morada, pero ya hubo eventos promocionados por “Dale Estudiantil” (una coalición de militantes del PO y la Juventud Guevarista) que manejan el centro.



El año pasado, el Consejo Directivo de la facultad prohibió “en todas sus formas” estas actividades. Pero los estudiantes rechazan la prohibición. “No pueden restringir el uso de un ambiente que pertenecea todos”, fue el argumento. Según dijeron dos trabajadores no docentes, los organizadores llegan unas horas antes y “hasta rompieron una ventana para conseguir electricidad”. A la mañana siguiente “entregan” el predio para que los empleados puedan ordenar.

Hace una semana fue la Fiesta del Ingresante de Ciencias Exactas. Según dijeron en la agrupación estudiantil “La Mella”, encargada de la organización, la recaudación se usa para financiar la actividad “gremial” de los grupos. En diciembre de 2015 en los corredores de esa unidad académica (ubicada en 47 y 115) se realizó un encuentro que reunió a unos 5.000 asistentes con la actuación de la banda “Caracol a contramano”. La entrada costó entre 25 y 30 pesos. Martín, uno de los integrantes de ese centro y organizador del espectáculo, dijo que “la seguridad y el operativo sanitario estuvo a cargo de la banda”.

A fines del 2015 la disputa entre bolicheros y organizadores de eventos “clandestinos” fue densa. En noviembre, para impedir un festival masivo en un club de rugby de Gonnet, los empresarios hicieron un piquete y quemaron neumáticos. También impidieron otra fiesta en un complejo hípico.

La modalidad toma impulso con la llegada del calor y en las últimas semanas de cada año se inicia una “temporada alta” de celebraciones. Las redes sociales y la comunicación por celulares facilitan la convocatoria. Algunas tenían una logística más sofisticada. La entrada (que se vendía en la zona céntrica e incluía consumiciones) incluía el traslado hasta zonas alejadas de la ciudad. Para eso contrataban colectivos que hacían “rondines” durante toda la madrugada.

Al negocio lo interrumpió la tragedia. Con la muerte de Yesica Emilia (una joven boliviana que fue a bailar con su hermano y cayó a la pileta) se terminaron las fiestas en los countries y clubes. “No queremos que haya otra víctima más”, fue el reclamo de Martínez.