Amor en otros formatos: menos casamientos pero más convivencias






La primavera alfonsinista trajo consigo el regreso de la vida plena de las instituciones democráticas, y un par de debates que le devolvieron la vivacidad a una sociedad entumecida por siete años de dictadura. La ley de divorcio vincular representó un cisma que involucró fuertemente a los ciudadanos. El 3 de junio de 1987 el Congreso de la Nación saldó ese diferendo con la sanción de la Ley 23515, que habilitaba el divorcio vincular y la posibilidad de volver a casarse.


Casi tres décadas después, en la ciudad de Buenos Aires se registran 7.000 separaciones anuales. Pero el dato relevante quizás sea otro: desde 1990 a esta parte los casamientos por Iglesia se redujeron un 60 por ciento mientras que las uniones civiles registraron una contracción del 40 por ciento. “A mí me llama más la atención que la gente no se case, no que se divorcie”, sostuvo el exdiputado nacional por Chubut, Néstor Perl, uno de los impulsores de la ley de divorcio vincular.

Uno de los argumentos de quienes se oponían a la sanción de aquella ley a finales de la década del 80 giraba en torno al “resguardo de la familia”. Sin embargo, las estadísticas demuestran que la disminución de los “sí quiero” por Iglesia o frente a un juez de paz expresan esencialmente cambios conceptuales en las prácticas sociales, pero no implican una voluntad de menospreciar la “familia”.

Lo que evidentemente evolucionó es la concepción de la institución familia. De hecho, año tras años el número de certificaciones de convivencia supera a los casamientos. Desde 2009, se han quintuplicado ese tipo uniones. Incluso la Iglesia, que durante aquel debate se mostró antagonista a los impulsores de la ley, hoy evidencia una postura más progresista que quedó expresada en el documento magisterial “Amoris Lae­titia”(La alegría del amor) escrito por el Papa Francisco, donde deja todas las puertas abiertas a una mayor integración de los divorciados vueltos a casar.

Se trata, como siempre, del amor, el cual sigue vigente... aunque en nuevos formatos.