Una pareja de Bariloche protagonizó un impresionante casamiento celta que parece salido de un libro de Tolkien

El casamiento de Darlin Berguer y Lucas Piotti fue muy diferente a lo que estamos acostumbrados a ver. Lejos de las bodas tradicionales de nuestro país, la pareja decidió realizar una ceremonia celta que incluyó todos los detalles: vestimenta, decoración, ceremonia y hasta los bailes.




La temática, que recuerda a El Señor de los Anillos, no es casual. Ambos son fanáticos de J. R. R. Tolkien, quien simbólicamente sembró su amor. La pareja se conoció hace cuatro años y medio en un evento de fantasía en la capital de Neuquén. Darlin era de la asociación local fanática del escritor y Lucas pertenecía a la de Bariloche.
Ambos son veganos y ese tampoco fue un detalle menor en el casamiento. "Los celtas tienen una conexión muy profunda con la naturaleza y una ceremonia así es lo que realmente simboliza nuestro amor", dijeron.





La organización fue todo un desafío. "Al ser una temática poco común, los organizadores no tenían nada", cuenta Darlin que tiene un taller de sublimaciones y vende viandas veganas. A la pareja no le quedó más alternativa que ocuparse de todo, incluyendo la ropa de los invitados, especialmente la de aquellos que no son parte de grupos de recreacionismo y no tienen ropa medieval en su placard.

Además del vestuario para los 130 comensales, hicieron la decoración, los souvenirs, los centros de mesa y los banners. Las fotos para anunciar el casamiento las hicieron en el Castillo del Caballero en Villa la Angostura y sirvieron para ilustrar lo que vendría después.

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La ceremonia fue en Los Baqueanos en el Lago Gutiérrez. "Tenía todo lo que necesitábamos. Es una bahía sin viento con bosque y costa de lago. Además, el cocinero no tuvo problemas en hacernos el menú vegano que habíamos elegido", contó la novia.

La comida fue abundante, muy variada y, por supuesto, vegana: nachos de arroz con varios dips, canapés con patés de girasol y veganesa con tomates cherry y rúcula, pizzas con queso vegano, crepes con frutos rojos de la zona y hasta un candy bar vegano para los más chicos.

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La música, por supuesto, incluyó una gaita y un violín. La pareja entró mientras sonaba una versión de la canción de Corazón Valiente, la famosa película de Mel Gibson. La unión fue a través del handfasting, el rito del lazo típico celta. El baile de los novios fue irlandés, preparado por Sabrina González Méndez, una profesora de danza celta.

El carnaval carioca fue reemplazado por la música de Los Montaraces del amor, un grupo de Buenos Aires que le cambia las letras a las canciones con frases de los libros de J. R. R. Tolkien, con las que los invitados bailaron con mucha alegría.

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Dentro de todo lo curioso de la boda, el momento más llamativo ocurrió cuando los solteros hicieron tiro al caballero, todo gracias a uno de los padrinos que hace combate histórico y se puso una armadura para que le tiraran flechas.