De vender empanadas al catering

Dos hermanos forjaron sus primeros pasos vendiendo la comida que preparaba su mamá. Con los años formaron una firma de distribución de alimentos para empresas del rubro petroleros. Ahora también avanzan en las instalaciones para campamentos.


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Los Soto buscan sumar confort a los campamentos pues saben por experiencia cómo es vivir en el medio del campo.

Luis y Jorge Soto nacieron en Salto, República Oriental del Uruguay, pero de muy jóvenes vinieron a Neuquén ya que su padre trabajaba para Ucasa, la empresa que construyó la represa hidroeléctrica de Piedra del Águila. En 1979, cuando llegaban de la escuela vendían a los obreros empanadas preparadas por su madre. Hoy son dueños de una empresa de catering y alquiler de campamentos con 170 empleados.


“Jorge comenzó con una empresa unipersonal en 1999 y un año después me sumé yo para formar JAS SRL. Hacíamos el catering para el personal que construía la represa Pichi Picún Leufú y casi simultáneamente tuvimos nuestro primer cliente en el sector petrolero, que fue Astra Evangelista en el yacimiento El Portón, que estaba comenzando con la planta de GLP”, recordó Luis.


Pueden cocinar en la locación o, si las distancias lo permiten, prestar el servicio de viandas y su distribución, que se usa mucho en las obras de tendido de oleoductos. “Es variable, hay épocas de muchísimo trabajo y otras no tanto, pero nunca tuvimos menos de 2.000 servicios diarios de comida sumando todas las empresas”, contó Jorge.

JAS fue transformándose también en una empresa de alquiler de campamentos completos. Los tráileres se disponen de acuerdo a las necesidades del yacimiento y además se brinda energía eléctrica a través de generadores, agua potable con cisternas, provisión de combustibles y torres de iluminación.

“Vamos modificando de acuerdo al requerimiento del cliente. Los campamentos están lo que dura la operación y luego con el personal y equipo propio hacemos el DTM (desmontaje, traslado y montaje) en 24 horas para llevarlo a otra locación”, explicó Luis.

En números
170son los empleados que posee la firma JAS entre sus rubros de catering y alquiler de campamentos petroleros.800son los equipos que posee la empresa, 500 de ellos asignados a campamentos.

Los proveedores son todos de la zona y los hermanos Soto se sienten orgullosos de eso. “Los alimentos los compramos en los mayoristas y en el Mercado de Concentración y los materiales para los tráileres en comercios de Neuquén y Centenario”, detallaron y piden que “el gobierno haga lo mismo con las pymes locales y no se fije exclusivamente en empresas de afuera, que invierten poco y nada en la región”.

Como tantas otras pymes del sector, sienten las subas y bajas de la actividad. “Casi sin créditos, reinvirtiendo las ganancias, siendo ordenados en las cuentas y dando pasos seguros hemos podido ir creciendo a pesar de las dificultades”, comentó Jorge.



Los hermanos contaron que por los cambios de la Resolución 46 pasaron de hacer 1.500 viandas para Fortín de Piedra a menos de 200.

Sobre el estiramiento en los plazos de pago dijo que “se hizo una lamentable costumbre” aunque apuntó que hoy es tiempo de acompañar. “Es difícil cuando hay facturas que no se pagan” y recordó que la inactividad en la Planta de Agua Pesada les significó una deuda de 30 millones de pesos.
Una empresa regional que crece y suma calidad a las comidas


Desde aquellos humildes inicios en Piedra del Águila hace casi 20 años, JAS SRL ha tenido una muy importante evolución en la provisión de catering y el alquiler de campamentos.

Los números hablan por sí solos: 170 empleados, 70 vehículos que incluyen 15 camiones y 10 hidrogrúas, y cerca de 800 equipos en yacimientos, de los cuales más de 500 son campamentos. Tienen dos predios en Vista Alegre, uno en el Parque Industrial de Neuquén, uno en Añelo, una base en Centenario y acaban de adquirir un lote sobre la ruta 67.

Los Soto aseguran que los campamentos ofrecen todo el confort que necesita un trabajador petrolero. “Conocemos el tema porque fuimos empleados de la empresa que hizo la represa de Piedra del Águila”, dice Luis.

Jorge explica que su madre fue un poco el motor de todo. “Era una excelente cocinera y creo que nosotros heredamos algo de eso. El servicio de alimentación ya no se trata del sándwich o la milanesa, hoy se exige variedad y equilibrio, por eso tenemos una licenciada en nutrición y no menos de cuatro nutricionistas”, asegura.